La importancia de la Mente en la patología, según Hahnemann

De todas las teorías médicas que surgieron en la Edad Barroca (iatroquímica, iatromecánica, solidismo, brownismo, mesmerismo, etc.), pretendiendo sustituir a la teoría humoral de Galeno que llevaba casi 1500 años en boga, Hahnemann se alineó filosóficamente al vitalismo para crear su propia teoría.

Los iatromecánicos intentaron explicar las funciones orgánicas recurriendo a modelos físicomatemáticos como el de Galileo, o con los supuestos mecanicistas expuestos por Descartes. Los iatroquímicos, sin embargo, concibieron las funciones orgánicas como transformaciones de tipo químico en la línea de los paracelsistas. Estas mismas posturas se trasladaron a la explicación de la enfermedad. El vitalismo trató de dar respuesta a la peculiaridad de la vida en estado de salud y de enfermedad por medio de una “fuerza” o cualidad intrínseca de la materia orgánica. Pero ninguna de esas explicaciones, excepto la homeopática, dieron pie para fundar una nueva terapéutica, los tratamientos seguían siendo a base de sangrías, purgantes, eméticos, diaforéticos, polvos gástricos, etc.

Más de un siglo antes de que Sigmund Freud elaborara su teoría psicoanalítica, otorgando en ella un lugar preeminente a las relaciones entre la mente y las enfermedades aparentemente físicas, en el contexto de la medicina occidental Samuel Hahnemann ya sostenía su valor en la capacidad de desencadenar y mantener enfermedades de todo tipo, y su importancia tanto en la prevención como en el tratamiento.

Revisando la obra cumbre de Hahnemann, el Órganon del arte de curar, hemos encontrado varias consideraciones diferentes respecto a la importancia de la mente en la enfermedad.

  1. La toma en consideración y valoración del carácter mental y emocional en la investigación sobre la causa fundamental de la enfermedad, junto a la constitución física, ocupación, hábitos, etc. (§ 5), para descubrir, entre otras cosas, si subsiste alguna causa (física o mental) en la higiene de vida que esté manteniendo la enfermedad, haciendo las veces de obstáculo a la curación (§ 94, 260-nota).
  2. Y que habrá que eliminar para conseguir la curación (§ 252).
  3. Esto último implica también una labor preventiva para conservar la salud (§ 4).
  4. Y una labor terapéutica, de higiene física y mental, junto al tratamiento medicamentoso apropiado de cualquier enfermedad (§ 261).
  5. Factores mentales, además de los propiamente físicos, pueden influir en la transformación de la psora en enfermedad crónica (§ 81, nota).
  6. Enfermedades emocionales (psicológicas) de etiología, casi exclusivamente, emocional (§ 224, 225), que requerirán de tratamiento psicoterapéutico (§ 226).
  7. Enfermedades mentales (psiquiátricas), un tipo de enfermedades unilaterales, cuyo síntoma predominante pertenece a la esfera psíquica (§ 210).
  8. En todas las enfermedades físicas la mente siempre está alterada, en mayor o menor grado (§ 210), siendo uno de los síntomas más importantes a tener en cuenta (§ 211), conformando los síntomas mentales homeopáticos propiamente dichos.
  9. Esos síntomas mentales homeopáticos son los que se valoran (y se repertorizan) para encontrar el remedio más similar, siendo siempre síntomas característicos (§ 153) del enfermo, por sus modalidades o por su combinación con el resto de síntomas.
  10. Los síntomas (mentales) homeopáticos son siempre cambios perceptibles en la salud del cuerpo y de la mente (§ 6), y la única guía en el diagnóstico y el tratamiento (§ 7).
  11. Algunas personas, por su carácter, expresan los síntomas de forma especialmente exagerada; entre ellos, los hipocondriacos, los hipersensibles, los impacientes, etc. (§ 96); y también los hay, de forma contraria, que se abstienen de expresarlos (§ 97). Esa forma de expresión, si difiere de la habitual en el enfermo, puede ser en sí misma un síntoma de la totalidad característica (§ 96-nota).
  12. Por último, Hahnemann nos indica que el signo más seguro para valorar la evolución de la enfermedad, sobre todo al principio, ya sea en el sentido de mejoría o de agravación, es el estado mental y el comportamiento, que si mejora se percibe como un retorno al estado natural (§ 253).
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