El método homeopático a partir de las fuentes: Hahnemann y Boenninghausen

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Las bases del método homeopático en la obra de Hahnemann

Revisión sucinta de la doctrina homeopática en el Órganon

Concepto de curación

Hahnemann insiste una y otra vez en que la curación de la enfermedad pasa por la desaparición de todos sus síntomas, de la totalidad sintomática (§8).

La totalidad sintomática es la imagen o cuadro completo de la enfermedad, teniendo en cuenta que es la imagen (Bild) reflejada al exterior de la esencia interior de la enfermedad, de la afección de la fuerza vital (§7), siendo lo único perceptible (§11, 14), y en lo único en que podemos basarnos para un diagnóstico seguro (§18); siendo la desaparición de todos los síntomas el resultado evidente de la curación (§12, 17).

Enfermedad aguda / enfermedad crónica

La única diferencia entre una enfermedad aguda y crónica es el tiempo de duración; no hay otras normas de tratamiento, por lo tanto se tratan igual.

en la enfermedad aguda los síntomas principales nos impresionan y se hacen evidentes a nuestros sentidos con mayor prontitud, y de ello que se requiera menos tiempo para completar el cuadro de la enfermedad…” (§82, 99).

En casos agudos graves, en que no hay tiempo para esperar a observar la evolución natural de la enfermedad sin tratamiento, se toman en consideración los síntomas del “cuadro completo en la condición actual”, resultado de la asociación de la enfermedad natural con la medicinal (§92).

En una enfermedad aguda la selección sintomática a realizar para elegir el remedio más indicado no conlleva tantas dificultades como en una enfermedad crónica, principalmente porque los síntomas son de inicio reciente y son suficientemente notables como para ser distinguidos del estado de salud o del estado de enfermedad crónica previo.

“…los síntomas y dolencias experimentados antes de ser medicado o con posterioridad de varios días a aquel en que dejó de tomar remedios dan la idea cabal y fundamental de la forma original de la enfermedad…” (§91), especialmente en casos crónicos, y que no requieren una urgencia de actuación.

No hay que mezclar síntomas de enfermedades diferentes (p. ej. un problema mecánico y un cáncer), hay que aplicar diferentes remedios para los diferentes cuadros clínicos, ya sea de forma alternante o sucesiva, según las necesidades del caso.

En las enfermedades crónicas debe prestarse especial atención a las mínimas peculiaridades, que suelen ser muy significativas, a las que los pacientes suelen estar acostumbrados por el tiempo de evolución (los llamados “síntomas accesorios”) (§95).

En las enfermedades crónicas la selección sintomática se hace más difícil, cuanto más tiempo de evolución y cuanto más tolerables son los síntomas. Las claves para la correcta selección sintomática residirían en considerar principalmente:

-la etiología o causa desencadenante, tanto más difícil de discernir cuanto más alejada en el tiempo;

-la sincronicidad en la aparición de los síntomas (concomitancia) o en las modificaciones de los síntomas, en especial los cambios en el estado de ánimo; así, síntomas comunes adquieren una importancia significativa por su agrupación con el síndrome patológico principal y se convierten en signos característicos de la enfermedad;

-las modalidades (de agravación y de mejoría); y

-el tropismo: tisular, de órgano, geográfico.

Toma del caso

  • 6. El parágrafo más importante de todos. Piedra angular de la toma del caso. Donde dice cómo hay que tratar un caso: sólo hay que fijarse en lo que ha cambiado. [“…los cambios en la salud del cuerpo y de la mente (fenómenos morbosos, accidentes, síntomas), que pueden ser percibidos por medio de los sentidos;…”]

Sólo puedes eliminar lo que ves ahora.

No establece diferencia entre enfermedades agudas y crónicas.

“…nota solamente las desviaciones del estado primitivo de salud del individuo ahora enfermo…”. Esto es una regla. No hay que tener en cuenta las enfermedades pasadas que actualmente no presentan síntomas, no se pueden tener en cuenta síntomas antiguos que ya no están presentes. Hay que considerar los síntomas que presenta el enfermo en la actualidad, el malestar del que se queja, no las enfermedades y los síntomas que ya no tiene, que tuvo en el pasado y que desaparecieron. Sólo se puede prescribir por el estado de salud actual, para los síntomas presentes.

  • 83

Sólo hay que fijarse en lo que es aplicable en cada caso.

Lo más importante es “sólo retendrá en su mente lo que es aplicable a cada caso individual”. “Ausencia de prejuicio” puede significar también lo mismo, no tomando como referencia casos patológicos similares anteriores tratados con buen/mal resultado; que la experiencia previa no condicione la conducta terapéutica presente.

La segunda cosa es “trazar el cuadro de la enfermedad” (§83, 84, 104).

  • 104

Lo único que hay que saber es qué es lo que ha cambiado.

El 90% del trabajo consiste en tomar los síntomas correctamente.

El 10% restante es valorar lo que es importante y seleccionar los síntomas esenciales que representan la enfermedad en su totalidad para la selección medicamentosa.

 

Análisis del caso: tipos de síntomas, componentes del síntoma

Los síntomas fiables para el diagnóstico homeopático son los propios de la enfermedad en su evolución natural, sin modificar por efectos farmacológicos, por ello se recomienda tomar en consideración la enfermedad exenta de cualquier tratamiento (§91, 192), excepto en casos urgentes (§92).

El cuadro completo de la enfermedad incluye los síntomas comunes (generales) y los síntomas característicos (§102, 153).

Hay que tratar los síntomas sin preocuparse por el diagnóstico de la enfermedad.

“…debemos tener en cuenta principal y únicamente los signos y síntomas del caso patológico, más notables, singulares, extraordinarios y peculiares (característicos); porque estos son principalmente los que deben corresponder con los muy semejantes en la lista del medicamento elegido, para que éste constituya el más apropiado para realizar la curación.”     (§153)

“…, entre los agentes medicinales, invariablemente debe merecer la preferencia, en cada caso de enfermedad, aquel que corresponda más exactamente, por similitud, a la totalidad de los síntomas característicos…” (§258)

( –el subrayado es nuestro-)

Lo característico es lo representativo de algo de forma indudable.

Los signos y síntomas característicos de la enfermedad y a la vez de un remedio (§154). Y los del remedio se conocen mediante los provings (§21).

Es algo que define la enfermedad (el estado de enfermedad, no el nombre) y el remedio. P.ej. la esfinge y las pirámides son características, peculiares, de Egipto. Hay que caracterizar (el estado de) la enfermedad y el remedio. Algo que ha cambiado, se ha alterado, respecto al estado previo de salud.

Los síntomas se caracterizan principalmente por sus modalidades, de agravación y mejoría, por su especial combinación (§102), por su etiología (§93) y por aquellos que se refieren a la alteración mental, emocional y del estado de ánimo (§212, 213, 220).

Un síntoma característico puede encontrarse en:

  • Cualquier expresión individual de enfermedad
  • En una combinación de localización, sensación y modalidades
  • Sólo en Modalidades
  • En generales
  • En específicos
  • En expresiones concomitantes no relacionadas con la queja principal

RARAMENTE se encuentra sólo en las localizaciones.

Sólo se puede tratar:

  • Lo que está presente, lo que es actual; y
  • Lo que supone o se expresa como un cambio del estado previo.

Con pocos síntomas característicos puede ser suficiente (§164), siempre que configuren el cuadro completo de la enfermedad.

Boenninghausen resume mnemotécnicamente los siete aspectos que son necesarios conocer para tener una imagen completa de una enfermedad, es decir, para conseguir la totalidad sintomática (§7, §16), utilizando un hexámetro del siglo XII que usaban los teólogos escolásticos para determinar la gravedad de un pecado: “Quis? Quid? Ubi? Quibus auxiliis? Cur? Quomodo? Quando?”. Boenninghausen considera los dos últimos aspectos como los más importantes.

Componentes de los síntomas:

localización/sensación/modalidades/concomitantes (Boenninghausen)

Con esta tetralogía Bönninghausen describió el caso completo (la imagen completa de la enfermedad).

El concomitante es otro síntoma que completa la imagen. Si nos centramos en ese otro síntoma, podemos elaborar otro síntoma completo (con su localización, sensación y modalidades).

Los síntomas tienen que ser considerados con esos 3 componentes: sensación, localización y modalidades.

El problema es que, tanto en los provings como en los pacientes clínicos, los síntomas aparecen con frecuencia incompletos. En los provings lo más experimentado son las modalidades, luego las sensaciones y finalmente las localizaciones.

También las mismas sensaciones, y especialmente las modalidades, se encuentran con frecuencia en diferentes localizaciones corporales, no se limitan a un sola localización o sistema, por lo que la localización es lo menos seguro, porque puede surgir en cualquier parte del cuerpo.

Los rasgos más característicos de los síntomas son transferibles a otras localizaciones y pueden usarse para completar los detalles que faltan o los síntomas que están menos descritos.

Lo único de un caso se encuentra a menudo en la combinación particular de síntomas.

El aspecto más importante son las modalidades.

La sensación suele estar en relación al lugar y a la naturaleza del problema, pero las modalidades se refieren a la especial naturaleza del problema.

Abstracción (extrapolación) y Recombinación – base del diagnóstico homeopático y del T.P.B.

Boenninghausen, y ya Hahnemann, abstrajo las modalidades y las recombinó con otros síntomas para hacer una síntesis de los síntomas característicos de un remedio, y así nos liberó de la falta de provings y de la escasez de conocimientos médicos.

Las características de un síntoma, por analogía, pueden aplicarse a todos los demás síntomas, aunque no hayan sido experimentadas en todas las localizaciones posibles.

Ya Hahnemann, en los provings, observó que la descripción (el nombre) de la localización de los síntomas podía variar según el dialecto alemán de los experimentadores (p.ej., Fuß (“pie”) en una zona de Alemania significa estrictamente “pie”, mientras en otra zona se refiere a una parte más alta de la pantorrilla).

Los síntomas completos que se presentan en los provings raramente aparecen en la clínica, por ello es razonable lo que hizo Boenninghausen de cortar los síntomas, abstrayendo las características. El síntoma completo es una recombinación de características.

Importancia de los síntomas mentales. Diferencias con el método de Kent

Actualmente en muchas escuelas, se enseña que los síntomas mentales son los más importantes, hasta el punto que los físicos son sólo confirmatorios.

  • 210-230, donde se tratan las enfermedades mentales y emocionales:

Investigando la historia, el Dr. Gary Weaver se dio cuenta que Hahnemann, en la época en que escribió estos párrafos, estaba tratando muchos enfermos mentales, con psicosis.

“…en todos los casos de enfermedad que debamos curar, el estado anímico del paciente es de particular importancia junto a la totalidad de los síntomas,…” (§210)

El §211 se analiza fuera de contexto. Kent fue quien desvió la Homeopatía, analizando este parágrafo de forma equivocada.

“…el estado de ánimo del paciente con frecuencia determina principalmente al remedio homeopático que será seleccionado, dado que es un síntoma decididamente característico,…” (§211)

En este caso, Hahnemann se está refiriendo a las enfermedades mentales, no a cualquier enfermedad.

“…, la alteración del estado de ánimo y de la mente,…” (§212)

Hahnemann sólo tiene en cuenta la disposición mental si cambia (“…cambios en el estado de ánimo y de mente…” (§ 213)

Un síntoma emocional sólo se puede utilizar si cumple los criterios del § 153: tiene que ser a la vez, característico del nuevo estado (es decir, debe haber cambiado), y característico de un remedio.

Lo que no sea característico no hay que tenerlo en cuenta (§ 153). P. ej. para utilizar un síntoma como el miedo tiene que mostrar algo peculiar, p.ej. siendo multimillonarios, no ser capaz de gastar dinero para comprar objetos baratos.

Según Hahnemann, pues, un síntoma mental tiene que ser perceptible sin lugar a dudas, sin interpretaciones. Striking (notable) significa que es evidente, indudable.

No podemos dar un remedio basándonos en un estado mental, que puede ser una reacción emocional totalmente normal dada la circunstancia (p.ej. un paciente que llora al darle la noticia de que tiene cáncer).

Con los síntoma mentales, al igual que con otros síntomas, ocurre que los remedios producen una reacción primaria, apareciendo luego la reacción secundaria del organismo. También hay remedios que son capaces de producir efectos mentales contrarios.

Los síntomas mentales son los más peligrosos si se interpretan mal. En el repertorio de Boenninghausen sólo hay 18 rúbricas relacionadas con estados mentales; la razón es porque raramente se prescribe basándose en un síntoma mental sino en un estado mental global; aunque está compuesto de síntomas lo que cambia es todo un estado (mental), p.ej. la gente con tendencia suicida es todo su estado mental que cambia para llegar a ese impulso suicida.

Los estados que nos van a ayudar a prescribir son una desviación clara y evidente del estado normal.

“…captar la totalidad de los fenómenos, tanto de aquellos que pertenezcan a los síntomas corporales como, y muy en particular, los que pertenezcan al síntoma principal que es el estado de ánimo y de mente peculiar y siempre predominante, cuyo carácter preciso es necesario comprender cabalmente…” (§217) ( –subrayado nuestro-)

Aquí, Hahnemann, de nuevo, está comentando la forma específica de abordar las enfermedades mentales.

  • 224. Tto. del estado mental alterado por la palabra y consejos, que si no funciona indicará que realmente existe una enfermedad mental.
  • 77. Enfermedades por malos hábitos, que no son realmente enfermedades crónicas.

¿Qué es un síntoma característico? Es el que caracteriza la enfermedad y el remedio. Los síntomas mentales no caracterizan. Hahnemann decía que hay que conocer la disposición del paciente (sexo, profesión, actitud general) (§5); si hay un cambio en su disposición puede considerarse síntoma, si no no.

El observador exento de prejuicios…toma nota exclusivamente-…-de los cambios en la salud del cuerpo y de la mente (fenómenos morbosos, síntomas) que pueden ser percibidos externamente por medio de sus sentidos;…” (§6)

Un rasgo de personalidad muchas veces viene dado por el ambiente, y no hay remedio que lo cambie.

No hay que confundir la personalidad con la patología (mental).

Si analizamos el repertorio de Kent, conociendo las ideas de Swedenborg sobre la estructura mental del ser humano (voluntad, entendimiento, memoria), vemos la coincidencia de situar el capítulo Mental en primer lugar, y cuando se tratan los Generales, se enfatizan los deseos y aversiones (es decir, otra vez la expresión física de la voluntad, que vuelve a ser Swedenborg).

Lo más crucial es que nuestros instrumentos no están basados en las reglas descritas por Hahnemann (repertorio de Kent).

Seguimiento del caso

Durante el tratamiento, cuando desea averiguar cuál ha sido el efecto del medicamento y qué cambios se han realizado en el estado del paciente, solo necesita borrar, después de un nuevo examen, de la lista de síntomas anotados en la primera visita, los que se hayan mejorado, marcar los que aún persisten y añadir cualesquiera otros nuevos que hayan sobrevenido.” (§104)

Historia de los repertorios

  • HAHNEMANN (1817): 1er. Repertorio histórico utilizado. 1º de los dos “diccionarios de síntomas” que hizo a mano; también utilizó la copia a mano del repertorio de Jahr, y   después el de Boenninghausen.
  • RUCKARK (1822-1830): 2º Repertorio histórico manuscrito, encargado por Hahnemann.
  • WEBER (1830): Repertorio compilado en alemán.
  • JAHR: 2º autor relevante que preparó un Repertorio, aunque editado posteriormente al de Boenninghausen. Repertorio alfabético-sistemático de la Materia Médica Homeopática (1835), supervisado por Hahnemann. Realizado a partir de los 2 de Boenninghausen pero introduciendo 8000 errores, publicado por Hering, con una revisión posterior que introdujo más errores.
  • BOENNINGHAUSEN: 3er. autor relevante que preparó un Repertorio.
    • Repertorio publicado (en alemán): Repertorio de Medicamentos Antipsóricos (1832), con prefacio de Hahnemann (ref. nota al §153 del Organon).
    • Repertorio de Medicamentos no antipsóricos (1835).
    • Manual terapéutico para médicos homeópatas (1846), que agrupa los dos repertorios anteriores junto a La Relación relativa de los medicamentos homeopáticos (1836). Traducido por T.F. Allen del alemán al inglés: Boenninghausen’s Therapeutic Pocket Book (1935).
  • HERING: 1er. Repertorio publicado en inglés: Repertorio analítico de los síntomas de la Mente (1838), basado en el repertorio de Boenninghausen, revisado, corregido y evitando el exceso de generalización.
  • LIPPE, Constantine: Repertorio de los síntomas más característicos de la Materia Médica (1880), basado en los Síntomas Guía de Hering, en el repertorio de Boenninghausen y otros; y muy usado por Kent.
  • KENT, James Tyler: Repertorio de la Materia Médica Homeopática, 1ªed. (1897), 2ªed. (1908), 3ªed. (1924), 4ªed. (1935), 5ªed. (1945), 6ªed. (1957); la 3ª edición fue la última manuscrita por Kent mismo y la de mejor calidad; las tres siguientes, editadas por sus seguidores y su mujer incorporan pocas variaciones. Después de estas ediciones americanas, se han editado varias ediciones en la India (1961), que contienen muchos errores. Kent siguió el esquema del repertorio de Lippe. Agrupó todos los repertorios anteriores, sin revisarlos, también el Therapeutic Book de Boenninghausen y el de Boger. Contiene 591 medicamentos.
  • BOGER: Los característicos y el repertorio de Boenninghausen (1905), que incluye en un volumen las obras maestras de Boenninghausen, en especial todas las referencias relativas al repertorio.

Tiene que haber una metodología para usar un repertorio.

Las rúbricas generales de Kent son las de los dos tomos de Boenninghausen, añadiendo después el resto de información para crear las subrúbricas; en ese aspecto es útil.

Repertorio de Boenninghausen: Boenninghausen Theurapeutische Taschenbook

Boenninghausen redactó tres repertorios sucesivos:- el primero, Repertorio de Medicamentos Antipsóricos (1832), fue el primer repertorio homeopático publicado (en alemán), con prefacio de Hahnemann (la referencia en la nota al pie del parágrafo §153 de la 5ª edición del Órganon se refiere a éste); -luego realizó el Repertorio de Medicamentos no antipsóricos (1835);-y, por último, por consejo del propio Hahnemann, agrupó los dos repertorios anteriores en uno, el Manual terapéutico para médicos homeópatas (1846), que incluía también La Relación relativa de los medicamentos homeopáticos (1836), conocido posteriormente en su versión inglesa como el Therapeutic Pochet Book. Este repertorio ha sido traducido de nuevo (al inglés y al español) del alemán original, revisado y rehabilitado por varios autores contemporáneos, en versiones digitales. Existe, además, una única traducción al español, de la edición francesa de 1976, realizada anteriormente pero de escasa difusión hasta ahora.

Hahnemann aprobó totalmente el repertorio de Boenninghausen, que además parece ser que utilizó en su práctica profesional, tal como queda reflejado en el elogio explícito que hizo de él (en la nota al pie del §153 de su magna obra el Órganon del Arte de Curar).

El Manual terapéutico para médicos homeópatas de Boenninghausen era el repertorio más usado a finales del siglo XIX, pero fue cayendo en desuso a raíz de la popularidad del repertorio de Kent, aunque el mismo Kent reconoció haberlo usado.

Presentación en el Colegio de Médicos de Valencia, el 7 de febrero de 2015. Organizado por la Sección Colegial de Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía, bajola dirección del Dr. Alfredo Ballester Sanz.

Anuncis

Medicina homeopática, simplemente Medicina

Un hito crucial en la evolución del pensamiento médico y la terapéutica, se produjo hace dos siglos: el descubrimiento de la relación que debía existir, para la curación de las enfermedades naturales, entre el estímulo curativo y la enfermedad (la ley terapéutica de la similitud, aspecto particular de la ley general de analogía).

Hasta entonces habían convivido en la práctica médica dos sistemas de tratamiento, el empirismo terapéutico, cuyo origen tradicional se pierde en la noche de los tiempos, y los métodos racionalistas basados en teorías etiopatogénicas, como la famosa teoría humoral hipocrática. Pero la Historia no ha sido suficientemente agradecida con el Dr. Samuel Hahnemann, cuyo descubrimiento fue duramente atacado en su tiempo y pasó a ocupar un lugar anecdótico en los textos de Historia de la Medicina, siendo todavía en nuestra época objeto de ignorancia y escarnio. Los motivos de esa marginación son complejos, y su aclaración  está pendiente de estudios más exhaustivos.

Desgraciadamente, ni la Medicina Naturista ni la Medicina occidental convencional han sabido aprovechar la genial aportación del sabio de Meissen, y aún se devanean entre el empirismo terapéutico y las teorías etiopatogénicas. La primera tiene sus dificultades para avanzar, excesivamente anclada en sus raíces hipocráticas y acumulando técnicas diagnósticas y terapias poco agresivas sin un criterio demasiado definido; mientras que la segunda va desbocada hacia un futuro tecnológico-ortopédico, en el que la panacea se vislumbra siempre en el recambio de la pieza defectuosa (sea hueso, víscera…o gen) y permanentemente obsesionada por la detección y destrucción de los microorganismos potencialmente patógenos (teoría microbiana).

Se conocen pocas teorías médicas que hayan superado la prueba inexorable del paso del tiempo, y sin embargo la singular aportación de Samuel Hahnemann, a pesar del rechazo y el oscurantismo que padeció, ha permanecido inalterable manteniendo la originalidad y frescura propias de las ideas demasiado anticipadas para ser comprendidas en su época. Los descubrimientos de Hahnemann han despertado y siguen despertando el interés de muchos y grandes médicos en todo el mundo que tienen como misión principal restablecer la salud a sus enfermos, es decir, lo que se llama curar.

Durante este siglo se ha producido un gran avance de las ciencias teóricas, se han enunciado nuevas hipótesis en distintas ramas de la investigación científica: Física cuántica, Teoría General de Sistemas, Teoría de los Fractales, Morfogénesis, Holografía, etc., teorías que ponen en entredicho y cuestionan las propias bases y axiomas fundamentales de las ciencias a las que hacen referencia. Pues bien, la Homeopatía converge en esa encrucijada del pensamiento occidental más avanzado y radical que conduce a la concepción de un nuevo paradigma, a una nueva forma de ver el mundo. A las puertas del siglo XXI, la Ciencia, y en particular la Medicina, debe desprenderse irremediablemente de las ideas mecanicistas y reduccionistas , ideas decimonónicas ya caducas, que la medicina académica persiste en mantener a pesar del fracaso evidente de la farmacoterapia en las enfermedades crónicas, del aumento alarmante de la iatrogenia y de la transformación degenerativa de la patología.

El futuro exige una  medicina que, en vez de aferrarse a esas concepciones erróneas, respete los ciclos biológicos, se adapte al ritmo de la Naturaleza, estimule los mecanismos de homeostasis y autorregulación, acelere y oriente adecuadamente los procesos espontáneos de curación, y acepte el nacimiento y la muerte como el principio y el final de un proceso de incumbencia no exclusivamente médica. La medicina del mañana no tratará órganos por separado sino organismos vivientes, complejos sistemas cibernéticos de funcionamiento autónomo y con capacidad de auto-reparación tisular. El médico deberá enfrentarse no a objetos de estudio y tratamiento, a cosas ajenas a él, sino a sujetos sufrientes, a personas enfermas, a múltiples espejos de sí mismo. El médico deberá reasumir su función sagrada de desvelador, de descifrador del sufrimiento profundo del hombre. El médico se habrá de convertir de nuevo en el modesto servidor de la vis medicatrix naturae hipocrática, del prana de los hindúes, del chi de los taoístas, de la fuerza vital hahnemanniana; así recuperará su rango de siervo de la vida, y la Medicina su categoría de arte de curar.

La medicina homeopática se encamina hacia ese porvenir siendo simplemente una medicina profundamente comprometida con el ser humano y consciente del delicado y a la vez complejo papel que le corresponde, de intermediaria entre la potencia curativa y el enfermo, sabiendo que su función radica en poner en manos del enfermo los recursos terapéuticos para que de la forma más rápida, más suave y más duradera lo conduzcan hacia la curación de sus males y de su sufrimiento, es decir, que lo curen. Y cuando la curación sea imposible, que al menos disminuyan el sufrimiento sin mermar la conciencia de ser humano.

Editorial del número 28-29, Invierno-Primavera 1992, de la revista Natura Medicatrix, monográfico de Homeopatía: Medicina homeopática: una medicina para el ser humano. Barcelona.

Autor: Dr. Isidre Lara, coordinador, junto con el Dr. Josep Mª Queralt, de dicho monográfico.